El suelo pélvico es una área que en México está desatendida.
En Benesseri Clinic ofrecemos tratamientos especializados en fisioterapia y rehabilitación de suelo pélvico para hombres y mujeres. Atendemos a mujeres en las diferentes etapas de la edad adulta: embarazo, postparto, menopausia y más. En el caso de los hombres, brindamos atención enfocada en disfunciones urológicas y mejora funcional del suelo pélvico, siempre con un enfoque integral y personalizado.
Contamos con la tecnología innovadora de la Winback®.
Nuestros fisioterapeutas especializados en ortopedia y salud pélvica, realizarán una evaluación integral y especializada del paciente, y desarrollarán un plan de cuidados individualizado y centrado en tus objetivos.
Un suelo pélvico saludable depende de la correcta función de la faja abdomino-pelviperineal (CALPP), que incluye la musculatura del suelo pélvico, el abdomen, la pelvis y el diafragma. En Benesseri Clinic no solo trabajamos el suelo pélvico, sino también el fortalecimiento del abdomen, la corrección postural y la mejora de la respiración, abordando de manera integral el bienestar y funcionalidad de esta región.
El fisioterapeuta explicará en todo momento en qué va a consistir la valoración y las técnicas que utilizará, así como los posibles riesgos o efectos secundarios, para que el paciente los conozca y dé su consentimiento.
En cualquier tratamiento de fisioterapia uroginecológica se combinará el tratamiento de las propias sesiones de fisioterapia con la realización de ejercicios en casa por parte del paciente, estos ejercicios serán indicados y explicados por el fisioterapeuta, con la finalidad de que se hagan de una forma correcta para maximizar los beneficios.
Fortalecer el suelo ayuda a tener una vida saludable
Las condiciones y diagnósticos frecuentes incluyen:
Episiotomía: Es un corte realizado al tejido perineal con la finalidad de ensanchar la salida vaginal; se realiza en el periodo expulsivo con ayuda de unas tijeras y afecta a la piel, la mucosa y el músculo.
Desgarro muscular: Es la rotura espontánea de los tejidos perineales pudiendo afectar el esfínter del ano y la mucosa rectal.
Afecta al suelo pélvico puesto que el recto es un lugar de paso de las heces y no de almacenamiento. Si se almacenan en el recto, se acumulan, por lo que el suelo pélvico se ve sometido a mayor peso que soportar.
Además, las heces acumuladas se vuelven duras, por lo que para evacuarlas se requiere de grandes pujos en apnea y mucho esfuerzo con aumento de presión en el suelo pélvico, lo que lo debilita.
Si el suelo pélvico se halla debilitado, no podrá realizar sus funciones correctamente.
El estreñimiento crónico sino se trata se vuelve crónico muy rápidamente, por lo que los problemas nombrados anteriormente van a empeorar, además de aparecer otros nuevos, tales como las lesiones en la mucosa anal o la presencia de hemorroides.
¿Qué es la dispareunia?
La dispareunia está considerada como uno de los problemas sexuales femeninos más frecuentes. Hace referencia al dolor existente durante las relaciones sexuales.
Generalmente este dolor se presenta durante la penetración pero hay personas que pueden sentirlo antes o después de la relación sexual, según la estructura que esté afectada.
Causas:
Cicatrices: Se forma tejido cicatrizal en la zona donde hubo un desgarre muscular o episiotomía, causando dolor y tensión en la apertura vaginal.
Menopausia: Los cambios hormonales pueden llevar a una atrofia, sequedad y adelgazamiento del tejido de la vulva y vagina, esto puede causar dolor a la penetración.
Músculos tensos: La tensión o espasmo en los músculos del suelo pélvico pueden causar dolor vulvar o pelvico al tener relaciones sexuales.
Lesión nerviosa: El nervio pudendo se puede estirar durante el parto y causar dolor.
Falta de lubricación: Esto ocurre cuando no hay suficiente estimulación previa. También puede deberse a una disminución en los niveles de estrógeno, tras la menopausia o el trabajo de parto, o durante la lactancia. O también por medicamentos, estos afectan el deseo sexual o la excitación, lo que puede llegar a disminuir la lubricación y al tener relaciones generar dolor.
Inflamación, infección o trastorno en la piel: Una infección en la zona genital o en las vías urinarias puede causar dolor durante las relaciones sexuales. Un eccema u otros problemas en la piel de la zona genital también pueden ser el problema.
Síntomas:
• Dolor solo durante la penetración sexual (al ingresar)
• Dolor en cada penetración, incluso al colocarse un tampón
• Dolor que arde o molesta
• Dolor punzante, que dura horas después de las relaciones sexuales.
En una primera sesión de valoración de suelo pélvico, charlamos con la paciente para conocer en detalle el caso y realizamos una exploración física que nos permitirá conocer el estado de las estructuras para definir objetivos y establecer el tratamiento.
TRATAR EL PROBLEMA PUEDE AYUDAR A TU VIDA SEXUAL, INTIMIDAD EMOCIONAL Y MEJORAR TU CALIDAD DE VIDA.
El dolor pélvico se presenta debido a dos hormonas en especial: la relaxina y la progesterona, quienes son las responsables de que los ligamentos de la pelvis vayan relajándose para dejar espacio para el bebé.
El dolor lumbopélvico aparece por mala estabilidad lumbopélvica, por sobreestiramiento de los ligamentos, por falta de ejercicio y movilidad articular y por comprensión de los nervios.
Ha sido demostrado el papel que desempeña la realización del ejercicio físico en la prevención de la preeclampsia, de la diabetes gestacional, la ganancia excesiva de peso materno, la mejora en el rendimiento del embarazo, la estabilización del humor de la madre, el menor riesgo de padecer varices varicosas, el menor riesgo de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la menor aparición de episodios de dolor de espalda baja.
La American College of Obstetricians and Gynecologist (ACOG) y el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG), recomiendan la realización de actividad física en el embarazo.
La fisioterapia en el embarazo se basa en a prevención y/o alivio de las molestias físicas comunes del embarazo, ganar estabilidad lumbopélvica, crear una mayor conciencia tanto corporal como del embarazo, preparar la pelvis para que tenga mayor movilidad en el día del parto, y así lograr reducir el trabajo del mismo, fortalecer el suelo pélvico, y protegerlo de presiones intraabdominales extras, fortalecer extremidades y espalda para tener una pronta recuperación postparto.
El prolapso de órganos pélvicos ocurre cuando los músculos y tejidos que soportan los órganos pélvicos (útero,intestino delgado, uretra, vejiga o el recto) se debilitan.
El prolapso de órganos pélvicos suele estar relacionado con el embarazo y el parto vaginal. Estos pueden debilitar y estirar los músculos que mantienen los órganos pélvicos en su lugar. Si los músculos no se recuperan, no pueden sostener los órganos pélvicos. Otras causas del prolapso incluyen el envejecimiento, la menopausia, la obesidad, la tos crónica y el estreñimiento frecuente.
Es aquel que se localiza a nivel de abdomen inferior, la pelvis o estructuras dentro de la pelvis, persistiendo durante al menos seis meses, que se presenta de forma continua o intermitente.
¿Qué causa el dolor pélvico crónico?
El CPP es una condición compleja que puede tener muchas causas y estar vinculado a otras condiciones. Algunas de estas condiciones son:
Síndrome de intestino irritable: condición que afecta al intestino grueso y puede causar inflamación abdominal, cólicos, estreñimiento o diarrea.
Endometriosis: el endometrio, que es el revestimiento interno del útero, crece por fuera de este órgano.
Músculos del piso pélvico tensos: los músculos de la parte baja de la región pélvica se ponen tensos o se acalambran.
Síndrome de vejiga dolorosa: la vejiga se vuelve sensible y se irrita fácilmente.
Tejido cicatricial en la región pélvica: usted puede tener una cicatriz por una infección, una operación u otro tratamiento, que ahora causa dolor.
Después de una cirugía de próstata, es común presentar fugas de orina o cambios en la función sexual. La fisioterapia de suelo pélvico ayuda a recuperar el control, la fuerza y la coordinación muscular, mejorando la calidad de vida.
La diástasis abdominal es la separación que se produce en la membrana conjuntiva que hay entre un recto abdominal y otro, conocida como línea Alba.
La principal función del transverso abdominal es sostener las vísceras del abdomen, darnos estabilidad y equilibrar las presiones corporales, ya que forma parte de los músculos profundos del cuerpo junto con el diafragma y suelo pélvico.
Factores de riesgo para la diástasis de rectos
1. Aumento de peso
Los aumentos excesivos de presión en la cavidad abdominal provocados por un incremento del peso corporal pueden provocar que la línea alba se dañe al no soportar la tensión a la que se ve sometida.
2. El embarazo
Durante la gestación se produce una respuesta fisiológica natural en el cuerpo de la futura mamá para adaptarse a los cambios que genera el crecimiento del bebé. A fin de brindarle el espacio que necesita para desarrollarse, tiene lugar una gran distensión en los tejidos de la pared abdominal. Esto se une, además, a un importante cambio hormonal, aumentando la concentración de hormonas como la relaxina, progesterona, elastina y estrógenos, que alteran la composición del colágeno, haciendo que se debilite el tejido conectivo que une los rectos. Los embarazos múltiples, los bebés de mucho peso o una embarazada con poco tono muscular, son otros de los factores de riesgo en la aparición de la diástasis abdominal del recto.
3. El parto
No sólo el embarazo puede provocar la separación de los rectos del abdomen. Los partos complicados con muchas horas de pujo también pueden dañar este tejido. Y las cesáreas no son ninguna garantía para evitarlo.
4. Trabajo abdominal
Cuando ejercitas los rectos del abdomen aumenta la presión en el interior del compartimento abdominal, algo que también sucede al realizar grandes esfuerzos mantenidos o continuos, como cargar y transportar pesos elevados.
Es el dolor presente en el coxis y en la articulación sacroccocígea con sus partes blandas.
La función del coxis es dar inserción a músculos del suelo pélvico como son el elevador del ano, coccígeo y esfínter anal externo, así como formar parte de la base de sustentación del cuerpo al estar sentados.
Incontinencia urinaria: La incontinencia urinaria, pérdida del control de la vejiga. La intensidad abarca desde perder orina ocasionalmente cuando toses o estornudas hasta tener una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que no llegas al baño a tiempo.
Incontinencia de gases: Cuando se tiene la sensación de que el recto está lleno pero esa percepción no es tan precisa como para llegar a diferenciar si es a causa de heces o de gases.
Incontinencia fecal: La incontinencia fecal es la incapacidad para controlar la salida de las heces
Provoca que tengas un súbito, intenso e imperioso deseo de orinar sin que la vejiga esté necesariamente llena de orina.
El suelo pélvico puede estar demasiado tenso (hipertonía) o débil (hipotonía). Ambas alteraciones pueden causar dolor, incontinencia o dificultad para evacuar. El tratamiento se enfoca en normalizar el tono muscular y mejorar su función.
Incluyen problemas como vejiga hiperactiva, urgencia para orinar, fugas o dificultad para vaciar la vejiga. A través de fisioterapia especializada se mejora el control urinario y se reduce la frecuencia y el malestar.
Algunas personas presentan esfuerzo excesivo, sensación de evacuación incompleta o estreñimiento funcional. La fisioterapia ayuda a reeducar la coordinación de los músculos abdominales y del suelo pélvico para un vaciado más eficiente y sin dolor.
Después de cirugías ginecológicas o urológicas pueden aparecer dolor, rigidez o adherencias. La fisioterapia favorece una correcta cicatrización, reduce molestias y ayuda a recuperar la movilidad y la función normal.
Tras el parto, especialmente si hubo episiotomía o desgarres, el suelo pélvico puede verse afectado. La fisioterapia postparto ayuda a recuperar fuerza, elasticidad y control, previniendo dolor e incontinencia.
El dolor relacionado con nervios pélvicos, como el nervio pudendo, puede sentirse como ardor, punzadas o molestias persistentes en la pelvis o zona genital. El abordaje fisioterapéutico busca disminuir el dolor y mejorar la función neuromuscular.